Archivo por meses: julio 2012

Alcoba, Laura

Jardín Blanco


Alcoba, Laura, 1968-
Jardín blanco. Buenos Aires : Edhasa, 2010.

Solicitar por: II 8 B3437

Comentario

A comienzos de 1960, Perón llega a Madrid. Viene de un exilio latinoamericano, errando por diversas ciudades, sin hallar un lugar. Su legendaria figura no concita la pasión de años antes, y que recuperará años después. El recuerdo de Evita lo asola, no consigue que Francisco Franco lo reciba y el poder parece esquivarlo.

Pero la ciudad le depara otras sorpresas, porque vive en el mismo edificio que Ava Gardner. Ella también, a su modo, parece signada por la memoria: de los amores de Frank Sinatra y Dominguín, de sus días de Hollywood. Frente a esos embates, hay siempre una copa cerca para rebatir el agobio y la soledad; está Carmina, una española adorable, ante quien se confiesa; y las flores blancas que quiere ver cada mañana lozanas en el jardín del edificio.

Como en un tapiz de tres colores, en Jardín blanco confluyen tres voces femeninas: la de Ava Gardner, pautada por una angustia ligera que recupera su pasado con pasión y sin piedad por sí misma; la de Carmina, que ha llegado a Madrid con un serio problema que se va agravando mientras ella descubre un mundo insólito; la del fantasma de Evita, cuyo objeto es el Perón que la sobrevivió, tan distinto del que alguna vez amó.

Con un dominio inalterable de cada una de estas voces, Laura Alcoba escribió una novela perlada por una tenue melancolía, un pequeño tratado del alma femenina, con sus pliegues sutiles, sus alegrías pasajeras, sus dudas persistentes. Una novela donde tres caminos surcan y crean un tapiz, que esconde un dibujo en sombras: el de la felicidad desconocida, inubicable.





La casa de los conejos


Alcoba, Laura, 1968-
La casa de los conejos. Buenos Aires : Edhasa, 2008.

Solicitar por: II 8 B3438


Comentario

Mi padre y mi madre esconden ahí arriba periódicos y armas, pero yo no debo decir nada. La gente no sabe que a nosotros, solo a nosotros, nos han forzado a entrar en guerra. No lo entenderían. No por el momento, al menos, dice una niña de apenas siete años. Es 1975, y ella vive en La Plata con su madre, que debe evitar la calle: tiene pedido de captura y su foto aparece en los diarios. Son tiempos funestos. Hace poco se mudaron de vivienda, y para la niña será un cambio radical: descubrirá el secreto, el encierro, y luego el miedo.

En el nuevo hogar se crían y venden conejos. Esa es la fachada porque en verdad es una casa clandestina de Montoneros, una de las más sensibles. Allí dentro los nervios y la ansiedad se aplacan limpiando pistolas y fusiles, acomodando granadas, o en mateadas fugaces y amenas. Los compañeros ya mueren o desaparecen en las calles, y cada semana el ambiente se degrada. La infancia de esa niña declina con el terror de los adultos, con frases cargadas de ira, de una lógica que no logra descubrir y que la apremia. Su inocencia se evapora al mismo tiempo que la Argentina se hunde en la violencia.

Con una prosa conmovedora pero jamás sentimental, Laura Alcoba escribe una novela que hilvana de manera natural el drama de un país y el abrupto despertar de una niña a un universo que apenas comprende pero que está obligada a sortear. En esa precoz pericia se juega su futuro, puesto en vilo una y otra vez por los cabos sueltos de la vida en fuga. La casa de los conejos narra de manera ejemplar y emocionante esa odisea; la de alguien que ve cómo avanza el cerco de la muerte, y un día descubrirá que esas marcas, aquellos aromas, una sonrisa, un momento de pánico, se han vuelto parte esencial de su pasado. Y también de su presente.



Los pasajeros del Anna C



Alcoba, Laura, 1968-
Los pasajeros del Anna C. Buenos Aires : Edhasa, 2012.

Solicitar por: II 8 B3436


Comentario

A mediados de la década del sesenta, la revolución parecía ser un futuro a punto de volverse presente. Pero no se podía dejar su concreción en manos del destino, había que involucrarse, hacerla posible en cada lugar. También en Argentina. Con ese objetivo, una juvenil pareja, Manuel y Soledad, se embarcan a Cuba. Son parte de un grupo denominado “Los cinco de La Plata”, y van a formarse política y militarmente. La Habana, suponen, será el espacio donde los Buenos empezaran a materializarse.

Sin embargo, suponen mal. A poco de llegar, descubren que los cubanos esperaban un quinteto de militantes calificado, no a unos inexpertos entusiastas. Es el año 1966, y el Che prepara su viaje final a Bolivia. No es un momento de cabildeos, sino de urgencias, lucha y muerte. Al mismo tiempo, la ilusión de un mundo mejor que guiaba sus conciencias se estrella contra conductas indignas, divisiones y míseras luchas de poder.

Cuando casi dos años más tarde el grupo vuelve a Buenos Aires en el crucero Anna C., los anhelos juveniles vacilan, y en algún caso se desmoronan. El Che ha muerto, la política argentina se interna en un espiral de violencia, nada es tan sencillo y directo como un día pareció. Y además, Soledad tuvo una hija. Esa hija, hoy una mujer, es la narradora de esta novela.

Los pasajeros del Anna C es una narración fascinante que a partir de la vida de una serie de personajes, todos ellos reales, logra plasmar los anhelos, temores y ambigüedades de una generación que se entregó a la militancia revolucionaria. Con una escritura que aprovecha la errática memoria de los protagonistas y que crea ficción a partir de sus evocaciones y sus olvidos parciales, Laura Alcoba escribió un libro conmovedor. Transmite la dulzura de la esperanza, el frío dolor ante las pérdidas, el estupor que se apodera de los recuerdos cuando se enfrentan al espejo del pasado.


Lispector, Clarice

Descubrimientos


Lispector, Clarice, 1925-1977.


Descubrimientos : crónicas inéditas. Buenos Aires : A. Hidalgo, 2010.

Solicitar por: II 8 B3439

Comentario

  Con este volumen de textos inéditos se completa la publicación en castellano de las crónicas que Clarice Lispector (1920-1977) escribió para el Jornal do Brasil entre fines de los años sesenta y comienzos de los setenta. Junto con el primer volumen, Reveflación.de un mundo, publicado por Adriana Hidalgo editora en 2004 –y con sucesivas reimpresiones hasta el presente–, se termina de delinear este verdadero laboratorio narrativo y de ideas, para trazar el mapa sobre la región menos explorada de su literatura.

  Algunos de los temas que aparecen en estos textos heterogéneos, inclasificables e inesperados, son el amor, el tiempo y la muerte, bajo dimensiones pocas veces exploradas con tanta maestría. En cada línea la autora refleja su compleja personalidad y si bien se habla genéricamente de “crónicas”, Clarice desafía al género y atraviesa sus fronteras. Son interminables los itinerarios que pueden trazarse a través de estas narraciones: siguiendo el hilo de los temas, de ciertos personajes; de los objetos y situaciones que captan su atención, de las preocupaciones literarias, metafísicas, entre otros.

  El lector que acceda a estas páginas será testigo de una suerte de epifanía, de una revelación.


El vía crucis del cuerpo



Lispector, Clarice, 1925-1977.
El vía crucis del cuerpo. Buenos Aires : Corregidor, 2011.

Solicitar por: II 8 B3443


Comentario
  Difícil toparse en la vida o en los libros con una per­sona tan enamorada a Ia vez de la vida y de la muer­te como Clarice Lispector –salvo quizás Isaac Bashevis Singer, pero la gracia incandescente de Lispector es que sea mujer, además de judía ucraniana brasileña–. Si me conceden una breve incursión por la autopista de las ge­neralizaciones, nadie entiende mejor el precio de la vida, en todos sus sentidos, que un judío. Y nadie entiende mejor la paga de la vida que un brasilero. Si esas dos naturalezas convergen en alguien, y no se neutralizan, se potencian de manera inconcebible. Uno de sus tra­ductores, Gregory Rabassa, dijo una vez: “Si Kafka fuera mujer y brasileña, si Marlene Dietrich escribiera…” Yo lo diría así: no hay nada más glorioso que una mujer loca de amor por la vida, y nada más pavoroso que una loca de amor por la muerte. Lispector era las dos. Reaccio­naba con todo su cuerpo a cada primavera (“Siento un perfume de polen en el aire. Tal vez sea mi propio po­len”), era capaz de salir a la calle un día de sol después de una gripe y no poder contenerse de decir, a quien quisiera escucharla: “Qué lindo es estar con los demás”. Y a la vez escribir: “Después de morir no se va al paraíso: el paraíso es morir. Lo que Ilamo muerte me atrae tanto que sólo puede calificarse de valeroso el modo en que, por solidaridad con los otros, me aferro a lo que Ila­mo vida y, a pesar de la intensa curiosidad, espero”.

La araña



Lispector, Clarice, 1925-1977.
La araña. Buenos Aires : Corregidor, 2012.

Solicitar por: II 8 B3435


Comentario

  Clarice Lispector definió a La araña como “un libro triste, un libro triste que me dio un placer enorme escribir”. Publicada en 1946, esta segunda novela confirma a la excepcional narradora que ya se había anunciado en su primer libro, Cerca del corazón salvaje. Clarice Lispector nació en Ucrania en 1925, pero fue criada en Brasil. Murió en 1977 y deja ocho novelas, ocho volúmenes de cuentos y cuatro libros para niños, además de innumerables crónicas periodísticas. La escritora francesa Héléne Cixous —una de las estudiosas más destacadas de su obra— dijo de Clarice: “Ella era el resultado de haber nacido dos veces en poco tiempo, una vez en un continente, nacimiento retenido durante dos meses para renacer en otro continente, nacida dos veces de un viaje lento, difícil y precipitado, para finalmente llegar a la lengua brasileña. Después no dejó de seguir llegando a su propia lengua con ese ligero desfase. Lo que le otorgó para siempre tener esa suerte y esa extranjeridad: adoptaba el brasileño, lo descubría nuevo en cada frase”.



La hora de la estrella


Lispector, Clarice, 1925-1977.
La hora de la estrella. Buenos Aires : Ediciones Corregidor, 2011.

Solicitar por: II 8 B3434


Comentario

  Esta novela contiene trece títulos, una muchacha nordestina llamada Macabea, un escritor desesperado de nombre Rodrigo S.M., una cartomante que fue prostituta, un médico que detesta su oficio, un novio impaciente, un gallo que inesperadamente canta en el puerto de Río de Janeiro. Todas estas cosas están en la novela moduladas por la escritura singular de Clarice Lispector que logra incluir el silencio y el grito. “Escribo para liberarme de mí misma” dijo Clarice, quien irrumpió en la vida literaria brasileña en 1943 con la novela Cerca del corazón salvaje. Después vendrían varias novelas más (La araña, La ciudad sitiada, La pasión según G.H. y Un soplo de vida, entre otras), libros de cuentos (Lazos de familia, Felicidad clandestina, El vía crucis del cuerpo, La bella y la bestia), crónicas, libros infantiles y algunos textos inclasificables como Agua viva. La hora de la estrella es el último libro que Clarice Lispector publicó en vida, pocos meses antes de morir el 9 de diciembre de 1977. Como su personaje Macabea, ante la inminencia de la muerte, Clarice también supo darnos -con esta novela- su más poderoso resplandor.

La legión extranjera


Lispector, Clarice, 1925-1977.
La legión extranjera. Buenos Aires : Corregidor, 2011.

Solicitar por: II 8 B3441


Comentario

  Hay en este libro una parte significativa de la amplia poética deClarice Lispector.
  Como afirma quien conduce la narración en el primero de los admirables y arrobadores cuentos aquí dispuestos por orgánica sabiduría: las palabras me anteceden y me sobrepasan, me tientan y me modifican, y si no me cuido será demasiado tarde: las cosas se dirán sin que yo las haya dicho.
  De esa prueba de poder y de relativa independencia de la lengua se extrae la sustancia misma de un arte verbal capaz de articular distintos tipos de registros, que obedecen a la variedad y mutación de los estados de espíritu bien como a la variedad y mutación de las experiencias (observadas o imaginadas, siempre intensamente vividas).



Revelación de un mundo


Lispector, Clarice, 1925-1977.
Revelación de un mundo. Buenos Aires : A. Hidalgo, 2011.

Solicitar por: II 8 B3440

Comentario

“Este libro maravilloso, publicado por Adriana Hidalgo, reúne las crónicas que Clarice Lispector escribió para el Journal do Brasil, seleccionadas y traducidas por Amalia Sato. En esas crónicas insólitas, que por desgracia no podríamos ni imaginar en ningún periódico español de estos tiempos, Clarice Lispector habla de lo que quiere, cuenta historias, anécdotas, pensamientos, sensaciones. (…) Cualquiera de las piezas de Lispector exhala la misma capacidad hipnótica que está en su ficción.”
La Vanguardia, de Barcelona

“Lispector es la más audaz escritora en lengua portuguesa. Para el que no la conozca, llegó la hora. Revelación de un mundo es uno de los diez mejores libros del año.”
Revista Rolling Stone

“Lo que hace interesantísimas estas crónicas es que son la exposición de una transparencia, la exhibición de un espíritu que necesita oponerse a la trivialidad apelando al misterio. Lispector se muestra compacta en su temblor, irrebatible en sus dudas, siempre heterodoxa respecto al género periodístico. Sus crónicas no difieren de sus novelas, simplemente están tocadas por la levedad del género, y se diría que para ella son un campo de pruebas, un modo de tantear la naturaleza de la escritura.”
El País, de Madrid

“Clarice Lispector (1925-1977) busca y encuentra en sus crónicas una figura eminente: la del misterio, ese borde de lo real donde lo equívoco y lo inequívoco terminan siendo indiscernibles (…) Sus crónicas son, en este sentido, un auténtico relevamiento del lado oculto de lo cotidiano, y escenario certero para la transparencia de su inquietante realidad.”
La Nación, de Buenos Aires



Un aprendizaje



Lispector, Clarice, 1925-1977.
Un aprendizaje, o, El libro de los placeres. Buenos Aires : Ediciones Corregidor, 2012.

Solicitar por: II 8 B3442


Comentario
  Había dicho que quería que ella, al preguntarle su nombre, no respondiese “Lori”, sino que pudiese responder “mi nombre es yo”, ya que tu nombre, había dicho él, es un yo… Novela de aprendizaje, educación sentimental, pedagogía del amor; en Un aprendizaje o El libro de los placeres (1969) el devenir se da en función del placer. Una aparente banal historia de amor entre Ulises, joven profesor de filosofía y Lori, solitaria y misteriosa maestra de primaria que aún no está preparada para entregarse. Ulises la instruye, la guía y, casto y sereno, la espera. Lori lo escucha, lo sigue y, no sin angustias, emprende un viaje a lo más profundo de su ser. En un gesto introspectivo también Clarice Lispector experimenta con la lengua y la forma, llevando al límite su escritura y plasmando el ejercicio en la página misma. Se trata de una novela que reescribe textos autobiográficos anteriores, en parte, las crónicas que venía publicando desde 1967 en O Jornal do Brasil. Aparecida luego de la excepcional La pasión según G.H. (1964), Un aprendizaje retorna y resalta preocupaciones recurrentes en la obra de Clarice como el ser y el placer, y radicaliza la fuerza de esa escritura enigmática que años más tarde culminaría con La hora de la estrella (1977).



Un soplo de vida



Lispector, Clarice, 1925-1977.
Un soplo de vida (pulsaciones). Buenos Aires . Ediciones Corregidor, 2011.

Solicitar por: II 8 B3433


Comentario
  “Ángela es mi intento de ser dos. Sin embargo ella me es yo”, dice el autor. “Soy una actriz para mí”, replica Angela, hablando de sí para sí. Declaradamente creación del autor, esa escritora tiene, sin embargo, una personalidad propia: la conclusión de él alterna con la de ella, dos monólogos alternados que jamás confluyen en un diálogo. No hay correspondencia entre las dos pautas verbales del mismo improviso narrativo, que forman, aún, una sola escritura errante, empática, hiperbólica, repetitiva, contaminando al lector con la fuerza subterránea de un entusiasmo maligno, infeccioso -de un “infectious enthusiasm”, corno diría Jane Austen- que se propaga de la presencia declarada de Clarice Lispector. Personaje de sus personajes, autora y lectora de su propio libro, que en él y a través de él se recapitula, Clarice Lispector, ortónima en medio de sus heterónimos, finalmente se incluye en el cierre de la obra, escribiendo el anticipado epitafio por donde comienza y acaba el texto de Un soplo de vida. 

Alemán, Jorge

Lacan : Heidegger

Alemán, Jorge, 1951-
Lacan : Heidegger. Buenos Aires : Ediciones del Cifrado, 1996.

Solicitar por: I 1 B1256


Comentario

Este libro invita a los lectores a proseguir junto a Jorge Alemán y Sergio Larriera con lo iniciado en 1989. Los autores posibilitan la reflexión sobre cuestiones que son preguntas para ellos mismos, construyendo un pensar. Lacan. Heidegger. Un decir menos tonto señalaba los caminos de la teoría y la experiencia que Lacan y Heidegger recorrieron en su singularidad. El decir del ser, en un decir menos tonto convocan las palabras de Hólderlin sólo en el peligro crece lo que nos salva. Lo salvífico que se da en la experiencia, entendida como aquello que se moviliza ante el peligro. El momento en que se arriesga el lenguaje se asume una carencia y la ausencia de lo absoluto en el mundo. En el libro esto antecede al enunciado lacaniano no hay iniciación, al cual Lacan otorga el mismo carácter de imposibilidad que al axioma no hay relación sexual. Si es en términos de lo imposible, entonces el análisis es la posibilidad de otro inicio, lo que les permite a J. Alemán y S. Larriera aludir a la diferencia entre inicio y comienzo subrayando el acontecimiento. Es decir, ir a la lalenga -los autores explicitan el porqué de la diéresis- hacia un decir menos tonto respecto del goce. Además, sostienen que el lenguaje es una cuadratura: lengua-habla que se dispone sobre la lenga y el decir. Es una encrucijada cuya orientación, la neutralidad del analista, quebrando el sentido, intentará aproximar algo de lo real, equivocando.


Leonarda Kozakiewicz, LECTURAS en El Caldero de la Escuela 69. Junio 1999

Foucault, Michel

Esto no es una pipa

Foucault, Michel, 1926-1984.
Esto no es una pipa : ensayo sobre Magritte. Buenos Aires : Eterna Cadencia, 2012.

Solicitar por: I 1 B1259

Comentario

A partir de dos versiones de Esto no es una pipa de Magritte, Michel Foucault analiza las aparentes con­tradicciones entre imágenes y palabras que propone la obra del pintor. La frase debajo del dibujo, des un “malescrito”, una equivocación? ¡A qué se refiere? ¡Al dibujo debajo del cual se halla colocada? ¿Se trata de un enunciado falso puesto que su referente —visiblemente una pipa— no lo verifica? ¿O verdade­ro puesto que es evidente que el dibujo que representa una pipa no es una pipa? Lo desconcertante, sostiene Foucault, es justamente que resulta inevitable relacio­nar el texto con el dibujo al tiempo que es imposible definir el plan que permita decir si la aserción es verdadera, falsa o contradictoria.

Con la originalidad y la lucidez que lo han convertido en el más importante filósofo del siglo xx, Foucault retoma así en este ya clásico ensayo algunos temas de Las palabras y las cosas (a partir de sugerencias del propio Magritte, como lo muestran las cartas que se incluyen al final de este volumen) en busca de la causa del malestar que provoca laobra del artista que ha puesto en crisis uno de los principios básicos de la pintura occidental: “la equivalencia entre el hecho de la semejanza y la afirmación de un ligamen representativo”.

Peña, Fernando M.

Cien años de cine argentino


Peña, Fernando M. 1968-
Cien años de cine argentino. Buenos Aires : Biblos : Fundación Osde, 2012.

Solicitar por: IX 79 B11

Comentario

Esta no es una nueva historia del cine argentino sino una interrogación de las que ya se han escrito a través de la revisión contemporánea de varios centenares de films importantes.
Constituye un relato que puede leerse como una totalidad o de manera fragmentaria, y que adopta una curiosa circularidad: la forma en que se presenta el cine contemporáneo se parece curiosamente al inicial. Por su carácter riginal, imprevisible y heterogéneo, por una producción completamente atomizada, por la relativa facilidad de acceso a los medios de producción, el más reciente cine argentino se parece bastante al más antiguo.

   Esas semejanzas se mantienen en algunos rasgos más específicos, como la común presencia de mujeres cineastas, la ausencia de censura, la dificultad de exhibici6n, la abundancia de material documental y hasta la presencia de films que diluyen deliberadamente las fronteras entre realidad y ficción.
   El cine argentino  tiene especificidades que lo vuelven refractario a los análisis dogmáticos. Aún en su etapa industrial, que en términos productivos quiso asemejarse al modelo norteamericano y al trances, le debe menos a esas otras cinematografías que a sus fuertes vínculos con el tango, la radio o la revista, formas del arte popular de donde  procedieron muchos de sus principales interpretes, directores y guionistas. Esas raíces no solo condicionaron de manera particular una determinada estética sino también la configuración de los diversos géneros. Por las semejanzas señaladas entre el primer y el último período permiten preguntarse si el estado natural del cine argentino no será fatalmente ajeno a una industria o por lo menos a las concepciones industriales imitativas que se evocan toda vez que se discute el tema, una cuestión ineludible que estas páginas también abordan.